El Brebaje de las Putas Lisérgicas Peperas

Este disco de Miles Davis ( biches brew sessions en su nombre original en ingles); es un disco para escuchar en algun estado lisérgico y con un buen equipo de sonido.Estados ideales para ganarte con los cientos de pequeños detalles que podrás descubrir cada vez que lo escuches.

Este disco fué grabado en los años 69′ y 70′ y reune a musicos de jazz de comprobada locura e instinto de exploración ácida y desahuevante, Herbie hancock, Joe Zawinul, Jack DeJohnette, Billy Cobham ,Chick Corea, Airto Moreira, Wayne Shorter, John McLaughlin, etc, eran un grupo de musicos jovenes talentosos que bajo la potencia espectral de la trompeta de Miles consiguen crear remolinos armónicos llenos de estados alterados. Temas como Pharao´s Dance pueden ponerte en un estado de ánimo no recomendable. Si quieres pasar el dia “bonito y agradable”, ¡¡¡No lo escuches!!!

Necropantera

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Cristos de Humo y Leyes de Faenón

No debería de sorprender–ni si quiera a los más incautos- la erección de un “Cristo Redentor” sobre nuestro litoral, y menos si es que se trata de una de las últimas jugadas sucias de nuestro presidente, Alan García, y de sus amigos de la constructora brasilera “Odebrecht”, que viene desarrollando miles de proyectos a nivel nacional, por millonarios montos (el tren eléctrico, la interoceánica sur, hidroeléctricas, etc., tú calcula, nomás.)

Pese a que existe una fuerte posibilidad de que algunos fondos estén siendo lavados en esta obra (Alan García donó S/. 100’000 de sus “ahorros”, y Odebrecht colaboró con $ 830’000), resulta más importante analizar un gesto político que podría ayudarnos a entender mucho acerca de la forma como el Estado peruano hace negocios.

Creemos que este es un gesto de agradecimiento al Perú y al presidente Alan García. Pero también es –a todas luces- un monumento al nuevo lenguaje político que se ha instalado en todos los niveles del Estado peruano: el lobbismo (o el “aceitar”, como lo llamaría Rómulo León).

Llámalo como chucha quieras: “mesa de negociación, almuerzo de empresarios, reunión estratégica, encuentro bilateral, etc.” En todos los casos es lo mismo: reunirse en un restaurant de lujo o en un exclusivo hotel de saco y corbata; tomar pisco sour y jugar con el BlackBerry; “aceitar” negociaciones usando fondos del Estado, pervirtiendo intereses públicos y favoreciendo minorías privadas; y, finalmente, penetrar jóvenes modelos pagadas por hora en orgías de cocaína y tufo a uva.

Alan García acierta cuando le devuelve a una de las ciudades más cucufatas de Latinoamérica –en forma de cristo- el síntoma que se reveló a lo largo de la campaña electoral (y que viene mostrándose desde hace más de 20 años): el síntoma del fujimorismo. Y es que la mejor manera de hacer negocios es en centros de convenciones, con peruanos con acento gringode nuestro lado de la mesa, y con gringos arrechos e intransigentes del otro. No importa si la tubería, carretera o colegio colapsan de acá a unos años: sacamos otra licitación por mantenimiento y hacemos más plata aún.

 

A diferencia de lo que creen los limeños de la “oposición vigilante”, la construcción de nuestro Cristo Redentor no es un intento de ocultar los cambios en la Ley N°29703 (ahora sólo se comete un delito si el Estado pierde dinero en una transacción corrupta, si sólo lo mencionaste pero no hiciste nada, o no perdimos en el negocio, entonces no pasa nada y puedes seguir chambeando normal), sino que más bien, de celebrarla con todos los peruanos que votaron por continuar con este modo de hacer las cosas (49%), y en especial, con sus principales beneficiados (Jorge del Castillo, por ejemplo).

Ahora bien, Odebrecht no es el único grupo poderoso amigo de Alan García. El grupo Graña y Montero (otro de los amigos de Alan y el Estado peruano) ya demostró su influencia en la arena política peruana cuando hizo despedir al director de Perú.21, Augusto Álvarez Rodrich, aprovechándose de su privilegiada posición en la mesa directiva del tristemente célebre grupo mediático “El Comercio”.Rodrich había indagando mucho sobre los Petro-Audios (con decenas de apristas y funcionarios públicos involucrados, inclusive el mismo Alan García), y sobre la extraña venta de terrenos estatales del aeródromo de Collique a Grañana y Montero para la construcción de gigantes proyectos multifamiliares. Toda una historia de mafia.

Pareciera que más que estar perdidos en el Colca, estamos perdidos entre una serie de cortinas de humo y mensajes esquizofrénicos sobre el destino de nuestro país, y sobre lo que nuestras autoridades hacen en el poder a nuestras espaldas. Frente a esto, no basta una “Oposición Vigilante”, hace falta una “Lucha Frontal”.